CAN ANYONE BE A DESIGNER?

Monday, September 10, 2007

[Más abajo la versión en castellano y mi traducción del post]
* Recently I went to see Ratatouille, it is not necessary to say that I was deeply touched with the film (my impressions were told in this post), whose leitmotif, promoted by the late Chef Gusteau, runs through the entire plot. So if "Any one can cook" like Ratatouille stands for, why not to reelaborate in a form of a question and say "Can anyone design?".
I was thrilled to find someone, fellow designer Dan Saffer, who has joined the dots and made the connection between the movie and my profession in a lovely post. (This are the highlights so make sure to check the entire article at his blog.)
I've been reading books lately about chefs and cooking, namely The Nasty Bits by Anthony Bourdain and Heat by Bill Buford. (I recommend both, simply for the appreciation you will have the next time you eat at a restaurant as to what went into making your meal.) At the same time, a recent thread on the IxDA mailing list once again had designers arguing about whether anyone can be a designer--or whether, in fact, everyone already is.

The movie Ratatouille posed this same question (sort of) about cooking: Can anyone cook?

The answer is, of course, yes. Anyone can cook, to varying degrees. But not everyone can be a professional chef, line cook, butcher, or the myriad of other positions that make up a professional kitchen and the food industry in general. It takes training and a certain temperament and physical endurance. You can be a great cook at home, but that has absolutely no bearing on your ability to be in a professional kitchen, as New Yorker writer Buford found out in Heat.

The same is true, perhaps to a lesser degree, for design (or for that matter any craft that combines artistry and skill). Anyone can design. It's a human activity, to give ideas form and expression in order to ameliorate a less-than-ideal situation. But not everyone can be a professional designer and work at the level most professional designers do: where money, time, and reputation (yours and your clients' and your users') are at stake. And for some designers, like those of medical devices, military systems, and emergency response systems, the stakes are even higher: users are literally entrusting their lives to the designers. I don't know about you, but I want someone who knows what they are doing designing the important products and services I use.

The problem is though, like the customer in the restaurant, everyone thinks they can design, and will offer an opinion, informed or not, on design work. Having an opinion on design isn't the same as being a designer. Some opinions are simply better than others. Not just from designers, either. I've stolen great design ideas from developers, business analysts, executives, research subjects...hell, anywhere I can get them. But we need to be judicial about the opinions we accept and those we reject. It's a matter of professional judgement.

What sets a professional designer apart from the amateur should be the quality and variety of the choices the professional designer makes while working. Even though it isn't always possible (ours being a subjective art), professional designers should strive to make deliberate choices in their work that can be defended. In designing your home, you don't have to defend your choices to anyone (except maybe your family). In designing products and services that will be bought and sold and used for serious purposes, your decisions had best be good: informed by an understanding of the context of use and tempered by experience, talent, and skill. This is why I get paid.

Chef Gusteau - mural


¿CUALQUIERA PUEDE SER UN DISEÑADOR?

* Recientemente fui a ver Ratatouille no hace falta decir que quedé profundamente movilizado por esta película (mis impresiones las conté en este post), cuyo leitmotif, promovido por el fallecido Chef Gusteau, recorre toda la trama. Asi que, si "Cualquier puede cocinar" como plantea Ratatouille, por que no reelaborar el concepto en foma de pregunta y decir "¿Cualquiera puede diseñar?".
Me impresionó que alguien, el colega Dan Saffer, haya unido los puntos he hiciera la conexión entre esta película y mi profesión en un post sumamente inspirador. (Estos son los puntos altos del mismo, asi que asegurense de leer el artículo completo en su blog.)
Últimamente he leído un par de libros sobre chefs y la cocina, llamados The Nasty Bits (Las mordidas asquerosas) de Anthony Bourdain y Heat (Calor) de Bill Buford. (Recomiendo los dos, simplemente por el aprecio que tendrán la próxima vez que tengan que comer en un restaurante y el proceso que conlleva el hacer tu comida.)
Al mismo tiempo recibí un newsletter que comentaba de nuevo la discusión entre diseñadores sobre si cualquier persona puede o no diseñar, aunque de hecho, cualquier persona lo haga.

La película Ratatouille presenta la misma pregunta (bueno casi) acerca del cocinar: ¿Cualquiera puede ser un cocinero?

La respuesta por supuesto es sí. Cualquiera puede cocinar, en diferentes grados. Pero no cualquiera puede ser un chef profesional, un cocinero, un carnicero o cualquiera de la multitud de posiciones jerárquicas que se encuentran en una cocina profesional y en la industria de la alimentación en general. Hace falta entrenamiento, un cierto temperamento y condición física. Se puede ser un gran cocinero en casa, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con la habilidad en una cocina profesional, como el escritor del New Yorker describe en su libro Heat.

Lo mismo se aplica quizas de forma diferente, al diseño (o a cualquier oficio que combine capacidad artística y destreza). Cualquiera puede diseñar. Es una actividad humana, el dar ideas que formen una expresión en orden de mejorar una situación que esté lejos de ser ideal. Pero no cualquiera puede ser un diseñador profesional y trabajar al nivel donde la mayoría de los diseñadores lo hace: donde el dinero, el tiempo y la reputación (tanto tuya como del cliente y de los usuarios) esta en juego. Y para algunos diseñadores, como los que tienen que encargarse de diseñar dispositivos médicos, o sistemas militares, o sistemas de respuesta a emergencias, lo que está en juego es incluso superior: los usuarios están literalmente confiando su vida a los diseñadores. No sé vos, pero yo quiero alquien que sepa lo que esta haciendo cuando tiene que diseñar productos importantes o servicios que tendré que usar.

El problema es que, como con el comensal en el restaurante, cualquiera piensa que puede diseñar y ofrecer una opinión formada o no sobre un trabajo de diseño en particular. Tener una opinión sobre un diseño no es lo mismo que ser un diseñador. Alguna opiniones son simplemente mejores que otras. No solo las que vienen de otros diseñadores. He robado grandes ideas de diseño de programadores, desarrolladores, analistas financieros, ejecutivos, sujetos de investigación... maldición, a donde sea que vaya puedo obtenerlas. Pero necesitamos ser justos con las opiniones que aceptamos y con las que rechazamos. Es una cuestion de juicio profesional.

Lo que establece a un diseñador profesional por sobre el mundo amateur debería ser la calidad y variedad de las elecciones que él realiza mientras trabaja. Incluso aunque no siempre sea posible (el nuestro, es un arte subjetivo) los diseñadores profesionales deberían esforzarce en realizar elecciones deliberadas en su trabajo que puedan ser defendidas. Al diseñar tu casa, no tenés que defender tus elecciones ante nadie (quizás con la excepcion de tu familia). En el diseño de productos y servicios que serán comprados y vendidos para una serie de propositos, tus decisiones deben ser buenas: informadas por un entendimiento del contexto de su uso y temperados por la experiencia, el talento y la destreza. Por esto es por lo que me pagan.
Via: O Danny Boy

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